miércoles, 21 de febrero de 2018

WILEY LUDEÑA: “Lima es el laboratorio urbano más fascinante de América Latina"

Conflicto anunciado: nuevos desarrollos inmobiliarios sobre la Av. Grau, Barranco.
Foto: JLizarzaburu,
Esta entrevista con el profesor Wiley Ludeña*, uno de los mayores teóricos del urbanismo en el Perú, se realizó unos días antes del escándalo de la llamada Alameda 28 de Julio. Pero la esencia es la misma: vivir en una ciudad que avanza ciega y de rodillas. Sin planificación, sin visión. 

El punto de partida fue más bien otro tema álgido: en solo cuatro cuadras de la Av. Grau en Barranco, desde la UTEC hasta la Av. El Sol, se están construyendo o se van a construir seis edificios de lujo entre 15-20 pisos. Hasta ahí todo parecería bien. Vivir en Barranco es un sueño de muchos estos días.

Pero esta estrecha sección de Grau es un punto crítico. Se trata de casi la única salida que tiene el popular distrito hacia el resto de Lima.  Víctima de su propio éxito, el tráfico y el ruido en horas punta está volviendo la zona invivible.

Tal como la Alameda 28 de Julio, como la situación en Santa Beatriz, como la de muchas partes de la ciudad, este sigue siendo el caso de una ciudad que se construye al margen de la ciudad.  En este caso específico de Barranco, el prometido paraíso tiene más de pesadilla en construcción.

Y lo que sigue es un ejercicio, una vez más, de tratar de entender esta ciudad, sus ciudadanos, nosotros mismos, en nuestras distintas facetas.  Nada es tan simple como pensamos, y Ludeña es un excelente guía para avanzar por el desorden.

Profesor, teórico del urbanismo y arquitecto, Wiley Ludeña. Foto: JLizarzaburu.
¿Qué se está haciendo mal en el caso de Barranco? Ahí parece no haber futuro 
Ese paisaje enfrentamos todos los días los que vivimos en Lima y tiene que ver con algo que es fundamental entender. Cuando en mi generación nos preguntábamos por qué las ciudades peruanas son tan horribles, decíamos que porque somos pobres, porque no tenemos educación, porque la ciudad peruana ha perdido destino…

¿Qué pasó? 
Lo curioso fue ver ciudades de países relativamente más pobres, como Ecuador o Bolivia, que eran más consistentes, más humanas, con más coherencia y un cierto orden. La respuesta acá tiene que ver no con pobreza sino con cosas más profundas y estructurales.

De otro lado, cuando se acusa que todo el caos de la ciudad y esta especie de degradación estética tiene que ver con la migración andina a la ciudad, con los pobres, la cantidad de barriadas que se han construido, se parte de la premisa que esto nunca existió, que Lima siempre fue bien construida y que todos vivían bien. Falso.

La realidad era otra… 
Todos los indicadores estadísticos del siglo XIX e inicios del XX demuestran que había un 70% de la población de Lima, no solo en términos sociales sino constructivos, que vivía literalmente en el infierno urbano. Hay algo de esa degradación ambiental que es parte de su ADN histórico.

El idealismo totalizador del pasado nunca fue tal. Mercado del siglo XIX, pintado
por Johann Moritz Rugendas. Imagen: Google.
Y si la historia nos dice que todo siempre estuvo mal tienes dos opciones: o no haces nada y lo prohíbes todo o lo permites todo, que parece el caso en Lima. 
El tema de la permisividad o la presencia de un Estado regulador es otra de las premisas que tiene que ser cuestionadas para entender por qué este paisaje de hoy tiene que ver con la historia de la ciudad y no solamente la revolución neoliberal de Fujimori en los 90.

Acá muchas veces pensamos que en algún momento Lima fue ciudad social demócrata, con un Estado bueno, etc. Pero no, desde el inicio de la República hubo corrupción, alcaldes ineficaces, Estado negligente, ciudadanos absolutamente oportunistas, y de mucha corrupción…

Solo que ahora se ha multiplicado 
Solo que ahora se ha multiplicado.

En distintos foros sobre temas de ciudad no faltan los que dicen “pero Lima no es Amsterdam, no es Berlín” porque, tal parece, no se puede aspirar a ser mejores. 
Desde el punto de vista filosófico, antropológico, me parece que tienen razón. Pero lo que olvidan ellos es que hay una condición compartida: que las ciudades son espacios para los seres humanos.

El hecho que seamos humanos hace que tengamos el derecho y la obligación de hablar de las condiciones de vida de holandeses o alemanes, porque son referentes que no se pueden eludir cuando uno quiere construir espacios más adecuados para una vida decente, civilizada. Eso es obvio.

Siempre se aspira a algo 
Pero en eso también hay una doble moral. Para hacer negocios 'que viva Japón, qué viva Estados Unidos’, pero cuando se trata de socializar los beneficios y las ventajas de esos países, no. Ahí somos diferentes.

Seis proyectos inmobiliarios se levantan en zona crítica de la Av. Grau, Barranco. 
Volviendo al caso de Barranco, ¿qué tendría que haber pasado ahí para que eso clasifique como un buen proyecto urbano? 
No hay otra forma de explicar cómo y por qué teniendo un espacio de la ciudad, como Barranco, con potencialidades increíbles para convertirse en un referente importante, tiene la suerte que tiene.

En ese distrito vive una cantidad de intelectuales y artistas con una base ciudadana importante, con una capacidad de generar opinión pública que permita cambiar de alcalde, pero eso no pasa porque hay personajes como [el alcalde Antonio] Mezarina, y otros como él, que tienen una base social que no les interesa en lo absoluto el destino de un distrito.

¿Por qué? 
Esto sucede porque en el inconsciente de la mayoría hay un sentimiento anti urbano latente históricamente.

No les interesa la idea de ciudad porque la ciudad nunca les ha dado nada. Porque el concepto de ciudad se impone en el Perú como un espacio de dominación y explotación del conjunto de la sociedad peruana.

Entonces, ¿nos lamentamos de haber nacido aquí? 
No. Tenemos primero que ser conscientes que esa es la historia, que eso hemos tenido y a partir de ahí desarrollar una campaña pública, de hablar lo que significa vivir en la ciudad.

Como dice José Ignacio López Soria, la ciudad es un privilegio, porque es una escuela donde aprendes a ser tolerante, a compartir, y eso es lo que la gente no ha vivido.

Mapa de Santa Beatriz, con la diagonal que sale desde el ex Parque Libertad (Puente México),
e iba directo hasta la Plaza Washington, Av. Arequipa. Imagen: Google.
¿Y cómo hacemos para conservar el valor de zonas históricas. En el caso de Santa Beatriz, ¿se habría salvado de ser estrictos con la zonificación? 
El problema central de Santa Beatriz tiene que ver con la cancelación de la diagonal de La Libertad, que articulaba el Parque de la Libertad (puente México), con el Parque Washington.

Tenía al medio el monumento al Mariscal Sucre, construyendo una perspectiva neobarroca, haussmaniana en una escala urbana, y que de algún modo era la identidad magistral del barrio de Santa Beatriz. Ese tipo de construcción de totalidad urbana no existe más en Lima. Por eso SB era una joya del urbanismo.

¿Entonces no es un tema de zonificación? 
No. QEPD mi amiga Flor de María Valladolid [arquitecta de la gestión Castañeda], lo que hizo fue prolongar el cerco del parque, desaparecer la diagonal y transformar radicalmente la estructura morfológica del barrio. Eso me parece mucho más grave a que se levanten 20 pisos. Porque ya no existe más esa diagonal. Se perdió todo.

Edificio Residencial Real, Arqt. Manuel Villarán, 1960. Sobre Camino Real, San Isidro.
Imagen: FormaModernaLatinoamericana.
Esta situación afecta no solo lo histórico. En distritos de gestión más moderna, como San Isidro, en el último año ha desaparecido una joya del movimiento moderno, de Manuel Villarán, y en Miraflores están por demoler edificios emblemáticos de los años 50 con una naturalidad del tipo ‘es mi edificio y lo tiro cuando quiero’. ¿Qué está pasando ahí?
Es parte de esa falta de consciencia. Ese sentido de normalidad es lo más aterrador que hay, cuando nos parece que es normal que todo eso pase. Tampoco hemos vivido un Estado distinto.

No hay Estado que controle. El sector privado puede hacer lo que quiere con la memoria, que ha sido privatizada, porque no hemos tenido capacidad de socializarla.

¿Pero es solo consciencia o es la ley también? 
Ese es el espíritu de una reestructuración neoliberal de la economía en el país, que implica tener un Estado desregulador; un Estado que debe someterse a la inversión privada; a la lógica de lo privado sobre lo público.

Eso explica por qué cualquier empresario viene y dice ‘destruye esto’ y no pasa nada. Porque hay toda una normativa que lo avala y una narrativa, política, social y cultural, que valida esto como parte de una normalidad. Entonces ahí tenemos el caldo perfecto para explicar esta situación.

El mismo edificio de Villarán, alterado, poco antes de su demolición en 2017.
Imagen: FormaModerna Latinoamericana.
En otra entrevista usted lamenta un cambio que se hizo en Lima, comparándolo a como si en París hubieran hecho una Vía Expresa en los Campos Elíseos, ¿a qué se refería? 
Siento que en muchos sentidos esta glorificación de nuestro pasado, Inca o Colonial, es una coartada para no ver el presente. Eso genera una disociación. Y por eso Cusco puede tener la arquitectura contemporánea más horrible y nadie dice nada.

Digo todo esto porque creo que cuando hablamos de patrimonio estamos sometidos a esta lógica arqueológica, colonial, de que todo lo que es patrimonio y memoria se acaba con la Colonia. 

Podemos defender Chan Chan como ejemplo urbanístico pero cuando hablamos de defender, por ejemplo, la Unidad Vecinal #3 la gente dice ‘eso no importa’.

El presente no importa 
Pero además hay otra dimensión a todo esto: solemos creer que patrimonio y memoria es arquitectura, catedral, huaca, etc. Y en realidad cuando hablamos de patrimonio urbanístico estamos hablando del vacío.

Del vacío… 
Vacío urbano. La diferencia entre patrimonio arquitectónico, que es lo lleno, y patrimonio urbanístico, incluye el vacío. Y a veces es más importante esto segundo.

¿Qué constituye el vacío? 
La calle, los parques, la perspectiva, la vereda. Eso es memoria. Si tú no consideras que eso hay que defender, que ahí se anida la memoria vital de una ciudad entonces puedes entender cómo se puede convertir la avenida Grau en una Vía Expresa.

Grau era una avenida metropolitana increíble, hermosa, con cuatro líneas de arborización, como el Paseo de la Reforma de México, que es patrimonio urbanístico de ese país. Las calles, el vacío son patrimonio. Si no entiendes eso, haces lo que haces en Lima.

Cómo es posible que esa avenida se haya convertido en una Vía Expresa que ni siquiera la utiliza nadie. Es lo peor que pudo hacer el alcalde Castañeda. Ya lleva casi 20 años y no se usa para nada.

Vía Expresa de la Av. Grau. Foto: ICCGSA.
Es así de fundamental… 
Por eso mi defensa de la calle, la vereda, como patrimonio histórico. Y ese es un tema que lamentablemente mis colegas en el Perú no entienden, no están comprometidos.

La ciudad no se destroza solo con edificios. Se destroza cuando el vacío se transforma en algo que no es. Por eso decía que en Santa Beatriz más grave me parece el cercenamiento de esa Av. Libertad que la construcción de un edificio de 15 pisos.

Porque finalmente la construcción de un edificio, es solo eso. Pero la calle se mantiene, la perspectiva urbana, el monumento al medio, ese paisaje neo barroco. Pero nada de eso existe más en Santa Beatriz.

Traslado mi cuestionamiento a su ámbito: ¿podemos decir que la Academia en parte es responsable de esta situación? Parecen haber abandonado al ciudadano...
Desde luego! Soy el primero en señalar cómo el urbanismo como disciplina desde los años 50 lo único que ha hecho es registrar un obituario permanente de pérdidas.

Yo, como alguien frustrado que quiere una mejor ciudad, necesito esa información que manejan ustedes. Me habría gustado que existiera un instituto donde se forma al ciudadano de a pie en estos temas… 
En ese caso, el Perú es un ejemplo lamentable. Porque en todos los países el tema urbano, el tema de la ciudad, ha tenido una expansión importante como temática, como gestión pública. El caso colombiano es un ejemplo. Ecuador, Bolivia… pero acá, es un fenómeno singular y digno de estudio.

Av. Grau en el siglo XIX. Imagen: Pinterest.es.
Lima como que se pone de moda. ¿Qué perfil puede tener en este contexto global? 
Tengo la impresión de que en esa suerte de interés global sobre Lima hay una mezcla medio perversa entre exotismo cultural, de gente que gusta de ciudades difíciles y complejas, sino que también hay una mirada realista sobre el fenómeno urbano que está pasando acá.

Cuánta de la gente que viene se queda solo en San Isidro o Miraflores o sus restaurantes. Yo veo muchos turistas jóvenes viviendo ahora en el Centro de Lima y más allá, en Lima Norte o Lima Sur, en situaciones complicadas. Grupos de turistas el Día de los Santos van ahora a los cementerios populares.

No se habla mucho de ese tipo de turismo 
Hay un interés rico y positivo que ratifica que Lima como laboratorio urbano es el más fascinante de América Latina.

Pero por otro lado también hay que reconocer que las grandes inversiones que se están haciendo, como el Metro y las otras líneas, también despiertan un interés en inversiones globales sobre la capital. Ahí hay un encuentro de múltiples intereses que están levantando la imagen de Lima como una ciudad que a pesar de sus problemas y conflictos resulta interesante.

Un nuevo tipo de turismo hacia Lima, más antropológico y menos tradicional.
Foto: Travelonews.com
A pesar de todo lo conversado percibo que se siente optimista 
Cuando se habla de esto no puedo evitar pensar en Tomás Maldonado: ser optimista es una manera de ser cínico. El mundo tiene problemas, así que uno no puede ser optimista. Pero uno tampoco puede ser pesimista, porque eso es nihilismo.

Así que él dice “soy un pesimista constructivo”, es decir estoy descontento con lo que pasa pero siento que hay que mejorar las cosas. Entonces no soy optimista en ese sentido, sino un pesimista constructivo que apuesta porque hay que cambiar pero siempre con un sentido de descontento. Solo se cambia aquello que está mal.

Así como se aprende más desde el error, creo que uno construye mejores cosas desde el desencanto. Para construir sueños y ciertos paraísos. Esa es un poco la idea.


------------
*/ Wiley Ludeña, arquitecto, urbanista, teórico especializado en desarrollo urbano.  Doctor en Urbanismo por la Universidad Técnica de Hamburgo, actualmente es profesor en las universidades Ricardo Palma, UNI y PUCP. Es autor de numerosos libros y textos. 

miércoles, 7 de febrero de 2018

Huaycán de Pariachi: la tranquila fuerza del pasado

El Palacio, como se conoce al edificio principal del conjunto Huaycán de Pariachi.
Fotos: JLizarzaburu.
No podía encontrar mejor inspiración para el título que unos textos de Eielson que acompañan esta nota. Todo surgió el último fin de semana luego de una caminata organizada por dos grupos ciudadanos: Salvemos las Huacas y Arqueología Jovelos. 

Con ellos visitamos Huaycán de Pariachi y San Juan de Pariachi, dos sitios arqueológicos en el distrito de Ate, donde lo extraordinario se junta con lo monumental para añadirle inesperado valor a Lima.

Se puede hablar mucho de estos lugares, asociados a las culturas Ychsma (900-1450 aprox.) e Inca (1450-1532), de los problemas actuales y de todo lo que se debería hacer ahí. Pero la modesta excepcionalidad de estas estructuras de barro sobrepasan la capacidad de expresión de este periodista.

El Dr. Guido Lombardi, médico y voluntario del grupo Huaycán Cultural, encargado
de formar guías y orientadores entre los vecinos del lugar, da la bienvenida a las
visitas a la sombra de un árbol de faique, huarango de la costa central.
Por eso los dejo en manos de Jorge Eduardo Eielson/1, uno de nuestros mayores poetas y artistas plásticos, y también uno de los menos conocidos, quien no solo supo capturar la esencia de esta arquitectura. Sus palabras estuvieron a la altura de lo que él encontró con su visita.

Solo falta añadir un agradecimiento subrayado a Arturo Jiménez Borja. En los años 60 y 70 él logró salvar para nosotros un grupo de estructuras que hoy nos maravillan. Lo hizo cuando las nociones de restauración le permitían ese estupendo trabajo.

Lo que acompaña a estas imágenes son fragmentos del texto “Puruchuco/2 que Jiménez le pidió a Jorge Eduardo Eielson que escribiera en 1978. Si bien estuvo dedicado a ese otro sitio prehispánico, su reflexión describe bien toda la arquitectura prehispánica de la costa central. Y a veces no queda más que decir...

Perspectiva general de El Palacio.
“Al revés de las más importantes construcciones de occidente -señaladamente verticales y en contraste con el entorno natural- las edificaciones prehispánicas de la costa peruana despliegan sus volúmenes, rampas, pasadizos y murallas con la misma tranquila naturaleza de una cascada al borde de un valle sembrado de maíz y algodón”


“Ningún cisma entre lo colectivo y lo individual son perceptibles en sus ordenamientos sociales y ello se refleja en sus obras”


“Allí donde el puro juego de luces y sombras, de planos y perspectivas, de volúmenes y espacios modulados podrían invitar a un simple festín visual, a una gratuita delectación de la retina, invitan en cambio a la meditación y al sosiego”


“Si un tentativo de ordenamiento ha sido necesario para acercarnos a la hermética compostura de la edificación, ninguna humildad es suficiente, sin embargo, para contemplar y comprender las obras de nuestros antepasados, porque muy pocos entre nosotros los reconocen como tales”


“Artistas espléndidos, ingenieros asombrosos, sacerdotes en la más alta acepción del término, astrónomos, matemáticos, arquitectos, autores de organizaciones sociales avanzadas, estos antepasados nuestros, poseedores de una cuantiosa sabiduría aun sumida en el misterio, parecen ser la vergüenza de muchos peruanos”


“Esta dorada sinfonía de quincha y adobe ilumina nuestra conciencia a partir de este sencillo concepto: que la vida humana, la vida sobre la tierra, el lugar del hombre sobre ella y su propia dimensión sagrada, son una misma y única cosa…


“…que las materias humildes, de las cuales estamos hechos -como el (bíblico) barro, por ejemplo- son igualmente una sola cosa con nosotros y con la luz del cielo, una preciosa y única cosa como la esfera de tierra en que vivimos y que rueda por el espacio, lentamente cocida por el sol”

San Juan de Pariachi, no muy lejos del anterior.

“… La mía es la de un peruano que, quizás con retardo -típico de nuestra historia- ha descubierto su propia identidad con euforia. La distancia, ciertamente, me ha dado una perspectiva, amén de la necesaria preparación y lucidez, que de otra manera no habría tenido. El festín y la felicidad de sentirme uno con mi pueblo, en toda su riquísima gama, acaba de comenzar para mí”


-----
1/  Una exhibición sobre el trabajo de Eielson (1924-2006) continúa en el MALI hasta la primera semana de marzo. Hacer clic aquí para ver el programa especial por la Semana Eielson en el MALI del 19 al 22 de febrero. 
2/ Puruchuco: Editorial Organización de Promociones Culturales, Lima, Perú. Editor Asociado Augusto Elmore, Lima 1980.

Cada primer domingo del mes los museos públicos son gratuitos y se puede visitar Huaycán de Pariachi, con el guiado de la gente del grupo cultural de la zona. Horario: 10-12.
Fotos: JLizarzaburu.
Hacer clic aquí para ver más fotos de la visita.



Datos 
Huaycán de Pariachi: Es considerado uno de los mayores asentamientos de la cuenca del valle medio bajo del Rímac. El edificio central es conocido como el Palacio y está instalado en un área protegida de unas 60has. Su construcción está asociada a las culturas Ychsma (900 – 1450 d.C.) e Inca (1450 – 1532 d.C.). Fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación en octubre 2000. 
Dirección: Intersección de las avenidas José Carlos Mariátegui y Circunvalación – Ate Vitarte. Altura del Km. 16.5 de la Carretera Central. 

San Juan de Pariachi: De una identidad cultural similar a Huaycán, fue un centro administrativo inca con un conjunto de recintos de planta rectangular y enlazado por un sistema de pasajes y vanos. Fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación en el año 2000. 
Dirección: Carretera Central km. 12.7, Ate Vitarte. 

Links (hacer clic en cada uno)
Huaycán Cultural 
Salvemos las Huacas 
Arqueología Jovelos


miércoles, 24 de enero de 2018

Las huacas y la ofrenda de las palabras

Foto ganadora del Premio del Jurado: #33 Pachacamac, de Briam Espinoza.
Hace pocos días realizamos el VI Concurso de Fotografía Lima Milenaria en el que participaron 44 personas, que enviaron 77 imágenes. Y si bien es cierto que abrimos esta nota con la foto ganadora del Voto del Jurado, lo que queremos compartir hoy es la otra parte de esa competencia: las reflexiones, las palabras, las varias maneras que existen de entender nuestro legado.

El tema de este año fueron las huacas de Lima, en parte porque es el tema que será representado en mayo en la Bienal de Venecia de Arquitectura. Y que sea un concurso ciudadano le da ese valor añadido, de ser reflexiones que vienen desde la experiencia cotidiana de cada uno.

De hecho, el nuestro es el único concurso ciudadano de fotografía patrimonial que existe en nuestro medio. Ahí se apuntan todos, desde los que manejan la cámara con maestría hasta el vecino que mira una esquina de su ciudad y dice ‘por qué no’.

Para los que quieran mirar todas las fotos participantes, aquí tienen los links:

Album 1
Album 2
Album 3

Los interesados en ver las fotos ganadoras hacer clic aquí.

Es una participación sin filtros estéticos ni técnicos. Lo único que se necesita es estar dispuesto a retratar ese pedazo de ciudad que muchos no vemos. Y en ese ejercicio, están los que escribieron con gran inspiración. Aquí algunos de ellos:
  
Fortaleza de Campoy, San Juan de Lurigancho. Fabio Rodriguez Bernuy.
5 Fabio Enrique Rodríguez Bernuy 
“La imponente Huaca Fortaleza de Campoy inspira un misticismo milenario que nos recuerda que nuestra grandeza sigue siendo migrante y autóctona. A través de la celebración anual del Inti Raymi, diversas generaciones realizan un peregrinaje hacia lo alto del distrito de San Juan de Lurigancho para realizar una ofrenda al dios Sol, en una tradición que ha trascendido las fronteras del tiempo y la geografía andina. Danzas, música y representaciones rituales son testigos de una cultura viva que enaltece cada solsticio de invierno en una ciudad donde confluyen todas las sangres”

Huaca Huallamarca, San Isidro. Virgil Hivernon.
27 Virgil Hivernon
“Las Huakas representan una ventana abierta hacia un pasado rico en dinámicas culturales, económicas y sociales que fueron soslayadas en el proceso de edificación de la Lima contemporánea. Ese acervo milenario se proyecta como potencial fuente para una futura (re)construcción urbana, frente a los desequilibrios existentes. Estos espacios podrían ofrecer un ejemplo idóneo para transformar nuestro entorno, respetando el equilibrio natural, con una visión social y urbana integradora y con un notable sello estético asociado a nuestra cultura ancestral”

Huaca Pucllana, Miraflores. Carlos Troncoso.
38 Carlos Troncoso
“Adobitos de Rubik. Debemos luchar para ser una metrópoli orgullosa de sus 400 huacas, rebosantes de contexto paisajístico e histórico. Tener el privilegio de vivir en una ciudad milenaria, es lo primero que se debería enseñar en el colegio. Y las imágenes de los artistas y de fotógrafos amantes del patrimonio pueden colaborar a ello. Mi foto revela la magnificencia del diseño estructural de la huaca Pucllana, a manera de un inmenso y complejo cubo de Rubik desplegado enigmáticamente, con todos sus módulos interconectados, y en el que cada cambio lumínico del ambiente generará nuevas y extrañas formas hipercúbicas”

Huaca Cerro Pro, Los Olivos.  Antonio Cárdenas.
2 Antonio Raymondi Cárdenas 
“Solo un pedacito de Lima moderna posee un total rededor prehispánico: Cerro Pro acudiendo al centro, con su cerámica y arquitectura reflejando ocupaciones de periodos tempranos y tardíos. Mientras los cerros de Comas e Independencia asoman por la izquierda; Cerro Palao, Cerro Mulería y Cerro Pacífico surgen como trasfondo por la derecha, al tiempo que el asfalto alumbrado cubre decenas de huacas hoy inexistentes y oculta solo un puñado fragmentado de pie. En total, un escenario arqueológico visto desde Cerro La Cuchilla y Cerro Chillón que, con su milenaria existencia, alzó al suscrito para la presente toma”

Huaca Huallamarca, San Isidro. Dante Torres.
34 Dante J. Torres Flores 
“Dualidad. Muchos ven a las huacas como símbolo de atraso para el crecimiento urbano; por otro lado, la arqueología muchas veces ve al crecimiento urbano como amenaza para las huacas, pero ¿no podrían ser complementarias?, un crecimiento sostenible de lo urbano junto al mantenimiento adecuado e investigación de las huacas, que tiene el potencial de ser parte del ornato y embellecer la ciudad distinguiéndola del resto del mundo. Que en un futuro Lima pueda llamarse no solo la Ciudad de los Reyes, sino también La Ciudad de las Huacas”

Huaca Huantinamarca, San Miguel. Carlos Contreras.
36 Carlos Eduardo Contreras Mendoza
“Huaca Huantinamarca. Conocida como la Huaca de la Feria del Hogar. Imaginar el momento en el que fue “La Huaca”, sin las torres de edificios sitiándola, siendo recubierta por los últimos rayos del sol, observando un camino en el mar con las islas de lado. Eso fue. Un lugar donde le da respiro a todo el concreto, que da la bienvenida a los que la rodean, que representa una comunidad. Eso es”.

Caral, Valle de Supe. Nils Castro.
8 Nils Castro Carrasco
“Vientos caralinos. Entre el desierto y la montaña germinaron las semillas, la piedra se transformó en pirámides y el junco en utensilios. El barro acogió al alimento. El mar y la pachamama brindaron sus frutos a aquellos que supieron pedir sus dones. Los huesos de pelícanos y conchas marinas sonaban en tiempos de siembra y cosecha en medio de danzas y recogimiento. En cientos de años el paisaje árido se fue transformando en una ciudad de fuego y luna que escondida quedo entre las arenas del tiempo”.



jueves, 11 de enero de 2018

El Papa, las ciudades y el patrimonio cultural

La necesidad de trabajar por mejores condiciones de vida en las ciudades. Foto: Publimetro.
En mayo de 2015 el Papa Francisco publicó la encíclica Laudato Sí, dedicada al cuidado del planeta, “nuestra casa común”. Una parte de ese mensaje tenía que ver con las ciudades: qué estamos haciendo con ellas, cómo estamos recuperando calidad de vida, y qué papel desempeña su patrimonio cultural. 

La encíclica, que es un documento que escribe el Pontífice a los cristianos de todo el mundo sobre temas que considera de mayor relevancia, es también una exhortación al cambio, a la reflexión.

Al enfocarse en el planeta, el medio ambiente y las ciudades, Francisco buscaba y busca generar un diálogo sobre un tema que, en algunos países, ha quedado a la deriva. Tenemos un deber y una responsabilidad de construir mejores lugares donde vivir.

La suya es una visión integrada e integradora: no podemos limitarnos a la sobrevivencia, dice, porque el ser humano está hecho para más, para desarrollar su identidad, para vivir la belleza, para aprender del pasado y para crear espacios donde la armonía generen nuevos vínculos entre todos.

Papa Francisco. Imagen: ACIPrensa.
Con ocasión de su próxima llegada al Perú el 17 de este mes, publicamos una versión de la nota que escribimos en junio 2015 (hacer clic aquí para ver la nota anterior).

A continuación los párrafos más relevantes de la encíclica en relación a los temas de ciudad (la versión completa de la encíclica la puede leer aquí).

[44] Hoy advertimos, por ejemplo, el crecimiento desmedido y desordenado de muchas ciudades que se han hecho insalubres para vivir, debido no solamente a la contaminación originada por las emisiones tóxicas, sino también al caos urbano, a los problemas del transporte y a la contaminación visual y acústica. (…) No es propio de habitantes de este planeta vivir cada vez más inundados de cemento, asfalto, vidrio y metales, privados del contacto físico con la naturaleza.

[143] Junto con el patrimonio natural, hay un patrimonio histórico, artístico y cultural, igualmente amenazado. Es parte de la identidad común de un lugar y una base para construir una ciudad habitable. No se trata de destruir y de crear nuevas ciudades supuestamente más ecológicas, donde no siempre se vuelve deseable vivir.

Hace falta incorporar la historia, la cultura y la arquitectura de un lugar, manteniendo su identidad original. Por eso, la ecología también supone el cuidado de las riquezas culturales de la humanidad en su sentido más amplio. (…)

[151] Hace falta cuidar los lugares comunes, los marcos visuales y los hitos urbanos que acrecientan nuestro sentido de pertenencia, nuestra sensación de arraigo, nuestro sentimiento de « estar en casa » dentro de la ciudad que nos contiene y nos une.

Sacristía de la iglesia jesuita San Pedro de Lima, joya del barroco americano. 
Es importante que las diferentes partes de una ciudad estén bien integradas y que los habitantes puedan tener una visión de conjunto, en lugar de encerrarse en un barrio privándose de vivir la ciudad entera como un espacio propio compartido con los demás. (…)

[156] La ecología humana es inseparable de la noción de bien común, un principio que cumple un rol central y unificador en la ética social. (…)

[215] En este contexto, « no debe descuidarse la relación que hay entre una adecuada educación estética y la preservación de un ambiente sano ». Prestar atención a la belleza y amarla nos ayuda a salir del pragmatismo utilitarista.

Cuando alguien no aprende a detenerse para percibir y valorar lo bello, no es extraño que todo se convierta para él en objeto de uso y abuso inescrupuloso. Al mismo tiempo, si se quiere conseguir cambios profundos, hay que tener presente que los paradigmas de pensamiento realmente influyen en los comportamientos. (…)

Huaca Fortaleza de Campoy, SJL. Año 900-1200 aprox. Foto: Rolly Reyna.
[232] No todos están llamados a trabajar de manera directa en la política, pero en el seno de la sociedad germina una innumerable variedad de asociaciones que intervienen a favor del bien común preservando el ambiente natural y urbano. Por ejemplo, se preocupan por un lugar común (un edificio, una fuente, un monumento abandonado, un paisaje, una plaza), para proteger, sanear, mejorar o embellecer algo que es de todos.

A su alrededor se desarrollan o se recuperan vínculos y surge un nuevo tejido social local. Así una comunidad se libera de la indiferencia consumista. Esto incluye el cultivo de una identidad común, de una historia que se conserva y se transmite. (…)

***

miércoles, 27 de diciembre de 2017

“La gente no entiende las huacas porque la escuela no lo cuenta. No hay un libro que lo cuente, ni siquiera un museo. Y Lima es una ciudad única en el mundo”

Proyecto inmobiliario, huaca Huantinamarca, San Miguel. Foto: Rodrigo Abad/AP.
Lo afirma en esta entrevista la arquitecta suizo-italiana Adine Gavazzi.  Ella lleva casi 30 años investigando y escribiendo sobre arquitectura prehispánica en el Perú, y su libro “Lima - Memoria prehispánica de la traza urbana” /1, publicado en 2014, marcó un hito en la manera cómo entendemos la ciudad, seguido por la charla TED-Tunkuy que se hizo pública hace unas semanas /2.

Una de sus conclusiones más sorprendentes es que sobre el espacio que ocupa la capital peruana se produjo "la planificación territorial más antigua de la historia". Y que la ciudad de hoy creció siguiendo esa traza urbana milenaria.

Según sostiene, las lecciones de ese uso eficiente e inteligente del territorio es el mayor recurso que tenemos hoy para Lima - una gran urbe que en el siglo XXI parece haber perdido todo sentido de dirección y destino.

Parece mentira que sea una ciudad con 4.000 años de arquitectura y civilización; que haya solo seis capitales en este planeta que pueden mostrar tamaño legado, y que a muchos limeños todavía les cueste entenderlo. Sin embargo, ahí residen futuro y oportunidad.  Aquí la conversación.
Arquitecta Adine Gavazzi. Foto: José Carlos Orrillo.
Una nota de la agencia AP/3 dio la vuelta al mundo hace unas semanas, y hablaba de la enorme presión inmobiliaria que existe sobre las huacas de Lima. Pero esa es información cotidiana para nosotros acá. ¿Por qué cree que llamó la atención en el extranjero? 
Supongo que afuera resultó asombroso reconocer la existencia de un gran pasado asociado a la totalidad de una superficie metropolitana. Esto es único en la historia del urbanismo.

Normalmente las metrópolis que tienen una historia antigua concentran en un casco histórico, en un solo lugar central, toda su herencia.

Y aquí es al revés… 
Y no solo es al revés. Esa red de origen ancestral sigue funcionando en el siglo XXI.

Entre los comentarios a la nota, alguien en el Reino Unido escribió: “y a quién le importa todo esto, que le tomen una foto y las demuelan”, que de alguna manera es una visión que existe en Lima también. ‘Que se tiren las huacas y hagan una canchita o centro comercial’. ¿Por qué cree que pensamos así? 
Es que en Lima estamos acostumbrados a pensar que el pasado arqueológico está separado del presente territorial por un corte insuperable. Y ese corte se llama la llegada de otra visión del mundo en el siglo XVI que confinó un patrimonio histórico a la dimensión arqueológica.

Imagen aproximada del sistema ancestral de caminos, canales, huacas, que
continúa vigente. Imagen:Hidráulicainca.com.
No le dio continuidad sino que lo separó 
Lo separó, considerándolo muerto para poder afirmar su propia civilización. Esa dificultad tiene una explicación. Por ejemplo, los españoles representaron al pasado prehispánico como los griegos representaron su propio pasado.

Es evidente que hoy nadie va a hacer ofrendas y ceremonias a Zeus en la Acrópolis, porque ese mundo se acabó. A lo largo del tiempo y los procesos culturales que se vivieron allá se fueron transformando hasta llegar a una civilización.

Mientras que aquí todavía continúa 
Y esa es una tremenda diferencia. Aquí hubo una interrupción abrupta y una artificial delimitación de ese pasado en una dimensión arqueológica. Arqueológico significa no está vivo hoy.

Pero este pasado no es arqueológico. Es una memoria viva. Lo llamamos así solo porque es una manera de representación el mundo que viene de la Colonia, y de la separación que ellos necesitaban entonces para legitimarse.

No ayuda a tener una narrativa unificada 
Exacto. Es artificial.

¿Cómo llamaría a este legado entonces? 
Patrimonio histórico.

¿Tal cual? 
Así es.

Porque nosotros lo separamos todo a partir de la llegada de los españoles 
Lo histórico es una memoria viva, que hace que la arqueología y la etnografía se fundan en una memoria presente hoy. Son las señales de continuidad.

O sea que deberíamos hacer algo para revisar estas categorías
¡Y hablar de memoria histórica! Si nosotros no recuperamos el valor y el significado del patrimonio arqueológico con valores contemporáneos, no reconstruimos ningún pasado.

Huaca Huantille, Magdalena. Foto: Rodrigo Abad/AP.
Su libro sobre Lima Prehispánica fue sorprendente porque abrió una nueva manera de entender la ciudad. Más allá de hablar de huacas habla de planificación territorial. 
Las huacas son una parte de un conjunto mayor: huacas, caminos y canales generan una planificación de tres valles.

Algo que no entiendo es que lo presenta como un proceso pero en la realidad hubo distintos momentos culturales a lo largo de miles de años. 
Porque eso va poco a poco. No es un plan maestro que se hace en cuatro años. La planificación es un proceso progresivo. Por ejemplo los holandeses, que se tomaron unos 300 años en ir extendiendo sus tierras hasta el tamaño de hoy, terminaron generando incluso una escuela de planificación territorial. 

En Lima eso sucede mucho antes y con una diferencia importantísima: la visión de los recursos naturales no está orientada a un abastecimiento irracional sino orientada a generar un equilibrio entre lo que usas y lo que restituyes a la naturaleza.

Celebración ancestral en la huaca Paraíso, San Martín de Porres.  Foto: El Comercio.
¿Qué otra ciudad del mundo es parecida en esto a Lima? ¿Damasco, Jerusalén? 
Damasco y Jerusalén son ciudades muy antiguas pero son ciudades donde el casco histórico es compacto, se opone a la idea de un espacio rural. Lo urbano nace como opuesto a lo rural.

Todo el modelo de ciudad que nace en Europa es opuesto al modelo de Lima 
Completamente. Porque en la planificación mediterránea la ciudad corresponde a la idea de civilización y se opone a la naturaleza. Esa idea va muy atrás y llega hasta los griegos.

Donde rige la lógica y la razón… 
Y la ley de los hombres. Mientras que los bosques tienen la ley de los dioses.
Ortofotografía modificada de huaca La Florida, Rímac.
Foto: Adine Gavazzi/ApusGraphEdiciones.
Y en América eso no sucede 
No, porque aquí las sociedades prehispánicas evolucionan hasta un punto de complejidad en el que llegan a elegir si quieren construir ciudades. Y deciden no hacerlo.

¿Cuál es uno de esos mensajes que cree nos deja esta planificación ancestral limeña? 
El mensaje más importante hoy es la noción de ciudad difusa. Una planificación urbana que no destroza los recursos de la naturaleza sino que se armoniza con ella para hospedar a grandes comunidades humanas.

¿Pero el debate no va por favorecer la ciudad compacta mas bien?
Es parte del debate actual sobre el urbanismo.  La ciudad difusa, definida en los años 70, deviene la ciudad sostenible del siglo XXI.  La importancia está en planificar una ciudad policéntrica.  La Lima prehispánica lo fue.  Y no es un esquema de centro y periferia sino uno de equilibrio.

Imagen de la huaca Pucllana con tecnología Lidar. Foto: Adine Gavazzi/ApusGraphEdiciones.
Volviendo a las huacas de Lima, es cierto que hay problemas pero creo también que por primera vez empezamos a verlas. De haberlas ignorado históricamente ahora que las vemos genera frustración, porque muchas están en mal estado…
Pero además, yo creo que sí hay recursos para ponerlas en valor. Tenemos 350 huacas y posiblemente superen las 400, y tenemos más de 400 empresas rentables que pueden adoptar una huaca.

Tenemos más de 400 sujetos jurídicos capaces de adoptar una huaca y hacer de ella un centro propulsor de algo: una escuela, una biblioteca, un cine, un lugar que la gente reconozca como un centro de identidad de su propio barrio.

Eso suena bien, pero ¿cree que es realista? 
Claro que es realista. Cómo se han mantenido si no las 400 iglesias que existen en Roma. Son las comunidades locales a través de personajes que reconocen la importancia de ese centro, que adoptan su pasado.

En Italia hay más iglesias que gente que va a ellas, cómo sobreviven, porque cada barrio le reconoce un valor, una importancia. Es un patrimonio colectivo. Y cómo se hace… las municipalidades deben articular esta campaña en cada distrito para salvar sus propias huacas.

Huaca La Luz II, Pueblo Libre. Foto: Rodrigo Abad/AP.
¿Y por qué cree que nos cuesta reconocer esa originalidad, ese valor? 
Porque no forma parte de un imaginario colectivo consciente. No hay un libro en la escuela que te lo cuente, y en la escuela no se hace un recorrido por las huacas cada mes. Tampoco hay un museo que te cuente toda esta historia, siendo Lima una ciudad única en el mundo.

¿Qué opina de la idea que las huacas de Lima sean reconocidas como Patrimonio Cultural de la Humanidad? 
Eso es necesario. Pachacamac ya está en la lista tentativa. Lima Colonial ya es Patrimonio Mundial. Ambos forman la base para reconocer un sistema de planificación que proporciona un modelo único para el presente, basado en un sistema de red y policéntrico.

El próximo año las huacas de Lima van a la Bienal de Venecia. ¿Cree que se van a entender allá?
Venecia se construyó donde no había tierra, y Lima se construyó donde no había agua. Hay algo en común. Ambas nacen y crecen donde nadie puede imaginar la vida. Y si hay una ciudad del mundo capaz de entender la Lima prehispánica esa es precisamente Venecia.

Representación de "La Última Princesa Inca", en la huaca Mateo Salado.
Foto: AnadeOrbegoso.com.

Notas: 
1/ Autora de varios libros, algunos de los más recientes: 
- 2015 Storie di Architettura, coautoría con Francesco Gnecchi Ruscone, Francesco Brioschi Editore, Milan 287 pp. 
- 2014 Lima - Memoria prehispánica de la traza urbana, Apus Graph Ediciones, Lima 260 pp. 
- 2012 Microcosmos- Visión andina de los espacios prehispánicos Apus Graph Ediciones, Lima 200 pp. 
- 2010 Arquitectura Andina, Formas e Historia de los espacios sagrados, Apus Graph, Lima, 238 pp. 
- 2010 Ande Precolombiane. Forme e storia degli spazi sacri, Jaca Book, Milano, 238 pp. 
2/ Para ver la charla TED-Tunkuy haga clic aquí
3/ Varias de las fotos de esa nota de AP las publicamos aquí. Para leer lo publicado en el Daily Mail, UK, haga clic aquí

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Lo que viene pasando en Santa Beatriz no le debería suceder a ninguna ciudad

Acción municipal sin diálogo en histórico y apacible barrio de Santa Beatriz. Diciembre 2017.
Un proyecto de ampliación de pistas de la Municipalidad de Lima en medio de Santa Beatriz, uno de los barrios más hermosos e históricos de Lima, encendió un enérgico rechazo entre vecinos y los que queremos una mejor ciudad. 

Quizás la fuerza de ese rechazo tenga que ver con el hecho que no es un problema nuevo. Aquí en los últimos 15 años se ha venido gestando un catálogo de malas prácticas municipales.

La zona tenía los ingredientes ideales para un gran proyecto: la armonía de sus edificios, su carácter residencial bien conservado, la elegancia de su diseño, su urbanismo generoso con amplias veredas o la abundancia de áreas verdes. Esto no sucedió.

Por el contrario, lo que ha venido sucediendo aquí es un símbolo de lo que significa gestionar una ciudad sin visión de ciudad.

Los límites históricos.  Imagen: Google Maps.
El alcalde Luis Castañeda se inauguró como alcalde metropolitano en 2003, momento cuando empezaron los cambios. Eran años en los que nada podía hacer mal. Era una especie de rey Midas de los alcaldes.

Lo sorprendente, quizás, no es lo poco que en realidad hizo para resolver los verdaderos problemas de Lima, sino lo poco que se le cuestionaba.

Ahora, en su tercer periodo como burgomaestre, una capital de diez millones de habitantes sigue con muchos de los mismos problemas que en 2003. Solo que acentuados. Y como dijo Mario Puzo en El Padrino, todo siempre es personal, muy personal. Por eso la molestia es doble.

Un estilo campestre y urbano, de los años 20 del siglo anterior.
Aprendí a caminar en el Parque de la Reserva, ese era el único nombre que tenía entonces en alusión a su papel en la historia del país. Este fue el barrio de mi niñez y es posible que mis primeras risotadas infantiles las haya soltado en medio de ese gran espacio verde que era libre y abierto.

Muchos años después, cuando volví al Perú, fue uno de los lugares a los que quise regresar. En un ataque de nostalgia un día llevé a mi madre, anciana ya, a caminar al parque. Esta vez, pensaba yo, ella iría de mi mano.

Pero llegamos y no reconocí el lugar. No solo todo estaba cercado. Habían instalado arbustos para evitar contacto visual con el interior. Estaba cerrado y no había manera de entrar antes de su horario de atención y previo pago de una entrada. Fue mi primera sensación de pérdida de ciudad.

No pasó mucho tiempo hasta darme cuenta que Lima debe ser de esas pocas urbes donde esa experiencia, esa frustración de no ganar en calidad de vida sino de perderla, se ha convertido en una experiencia cotidiana.

Su construcción reflejó una época de optimismo en un modelo moderno de ciudad.
Poco tiempo después se produjo otro atentado a mis recuerdos de infancia.

La banca de concreto semicircular de la Plaza Washington, un lugar emblemático de la zona y uno de los preferidos por mi abuela Otilia a donde me llevaba a jugar con los sonidos de dicha banca, fue destruida a martillazos porque, según el alcalde, había aumentado el nivel de inseguridad en la zona. Así de fácil.

Por esos días se me ocurrió ir a tomar fotos por el lugar. Hice un álbum de imágenes, algunas de las cuales vuelvo a usar en esta nota.

Varias de esas casas ya no existen. Fueron reemplazadas por el frenesí inmobiliario. Un boom sin compromiso, sin reglas, sin orden.

Un boom que no da a la ciudad. Un boom que le quita.

El carácter y antigüedad de sus viviendas le dieron una especial personalidad.
Lo irónico de esto es que lo que podría ser una zona de gran valor económico ha terminado por perderlo. Es un valor inmediato que ha beneficiado a algunos grupos, pero que está acabando con las cualidades urbanas que respiraba el lugar.

Santa Beatriz tiene un importante significado para la historia de Lima. Este fue el escenario de la segunda expansión de la ciudad tras la demolición de la muralla en el siglo XIX.

Fue inaugurado por el presidente Augusto B. Leguía en los años 20 del siglo anterior, como una muestra del optimismo que había generado el Centenario de la Independencia y una época que parecía sonreírle al país.

Fue un optimismo que se vio reflejado en la generosidad de las casas, muchas en el estilo de moda de entonces, el Mediterráneo de California, al que se añadieron poco después casas art-déco.

El boom inmobiliario empezó hace una década, alterando para siempre el modelo del lugar.
Y ahora la ampliación de calles. Según la MML se ejecutarán cerca de 15 mil metros cuadrados de pistas con la ampliación a tres carriles en las calles Mariano Carranza, Enrique Villar, Teodoro Cárdenas y Manuel Segura.

En su comunicado precisa que “con una inversión de 12 millones 29,910 soles, el mantenimiento de pistas y veredas en Santa Beatriz beneficiará a 44,775 personas (…), uno de los puntos obligados para llegar al Centro de Lima”.

Según cita una nota del diario La República, el ingeniero Carlos Ramírez de la Gerencia de Proyectos, "en esta zona se generan cuellos de botella en hora punta. (...) Un tercer carril central facilitará la fluidez de las unidades que no hagan giros”.

Santa Beatriz en Diciembre 2017.  Un catálogo de anti-ciudad que no debe repetirse.
Mucho se viene informando de lo anacrónico que es el alcalde metropolitano. Le da vigencia a políticas urbanas que tuvieron éxito en los años 60 y 70 del siglo pasado, y que han caído completamente en desuso en las mismas ciudades que creían en sus beneficios.

En un planeta cada vez más urbano, en una Lima cada vez más urbana, el auto no puede seguir teniendo prioridad. Sin una política clara de transporte público esto no termina generando las ganancias que anuncia.

Es ya una verdad incuestionable, por lo menos entre los expertos en urbanismo, que toda ampliación de calles en ciudades que experimentan una creciente densidad automovilística es solo una solución temporal.

Al cabo de uno o dos años el problema vuelve a ser el mismo, o peor.

Según comentó el arquitecto José Ignacio Pacheco, Decano de la Facultad de Arquitectura de la UPN, “al reducirse las veredas y quitar decenas de árboles, más autos circularán más cerca de las viviendas, elevando el nivel de ruido, humo y estrés. Mayor contaminación”.

Vecinos organizados siguen ejerciendo su derecho a protesta contra los planes municipales.
Foto: Yo Defiendo Santa Beatriz.
Mientras tanto, grupos de vecinos del lugar llevan meses luchando por ser escuchados y evitar la destrucción. Aquí una vez más se tomaron medidas que afectan a los vecinos sin escuchar su opinión. 

Visiten su página en Facebook haciendo clic aquí.

Y más allá de temas urbanos y técnicos, a nivel personal es una vez más esa frustrante sensación de pérdida y una marcada indignación por lo que sucede aquí.

Santa Beatriz está dejando de ser ejemplo de un urbanismo centenario que quiso hacer de Lima una mejor ciudad, para representar los aspectos más cuestionables de lo que puede ser una gestión sin visión de ciudad.

Aquí se ha destruido espacio público; se ha semi-privatizado lo que es de todos; se ha jugado con la zonificación para permitir un aumento indiscriminado de edificios en medio de zona histórica; se toman medidas a espaldas de los ciudadanos que reciben el impacto directo de las mismas; y se está privilegiando el auto como única solución al tráfico incesante.

Realmente, lo que viene pasando aquí no le debería pasar a ninguna ciudad.

Pequeñas joyas que sobreviven, sometidas a la presión inmobiliaria y el tráfico.

 Fotos: JLizarzaburu