jueves, 17 de noviembre de 2016

No podemos robarles futuro. No debemos

Inicio de la marcha en Plaza San Martín.  Fotos: JLizarzaburu.
La noche del miércoles los acompañé porque quería escuchar sus voces y sus reclamos. Saber cuánto de seriedad había aquí o si esto era fruto de una desbordada energía juvenil. 

No fue difícil entender lo que pedían a gritos: “Basta de improvisación, queremos planificación”, “menos cemento, más parques”, “Lima te quiero, por eso te defiendo”... y una combinación de expresiones mezcladas con todo tipo de emociones y sentimientos. Lo que suele suceder cuando tienes 18.

Pero aquí había un tema de fondo: qué ciudad van a recibir cuando les toque, qué espacio estamos creando hoy que definirá su calidad de vida a futuro.

En esta marcha había reclamo, pedido, exigencia, ruego, grito, demanda. Una urgente necesidad de ser tomados en cuenta.

Después de todo, ¿no tienen todo el derecho de preguntar qué ciudad les estamos dejando?

Participaron colectivos de estudiantes de arquitectura y de la sociedad civil.
Que los ignoren no implica que se callen. O que otros se callen tampoco implica quedarse en silencio. Aquí los que están dando la cara por la ciudad, una vez más, son los estudiantes.

La actividad fue organizada por la Unión de Estudiantes de Arquitectura de Lima, UDEAL, a la que se sumaron una serie de organizaciones ciudadanas.

Según lo publicado por ellos mismos en su página de Facebook, y con el hashtag #ReaccionaLima, “nos pronunciamos y manifestamos contra la desidia, la improvisación, la falta de transparencia y el autoritarismo con que se viene gobernando la ciudad”.

Entre una lista de varios puntos que cuestionan aparecen:

- Ninguna propuesta al transporte público integrado en la capital.
- Obras viales inconsultas: Viaducto Las Américas (La Victoria), Viaducto Benavides (Surco), Pasos a desnivel en Salaverry (San Isidro y Lince).
- Preocupación sobre la gestión de espacios públicos: Alameda los Incas (Independencia); Parque Manhattan (Comas), Parque Castilla (Lince).
- La negativa a que asistan a las sesiones de Concejo Metropolitano.

Y me pregunto con qué argumentos puede alguien decir que estos jóvenes están equivocados. Lo que veo y lo que vivo en Lima es preocupante.

Estamos creando una ciudad invivible que no logra superar sus problemas más elementales. Y eso debería llamar nuestra atención.

Una marcha pacífica, acompañada por la policía.  Paso de ciclistas.
Tomar la decisión de hacer by-passes sin estar integrados a un plan mayor de transporte público, está mal. Aquí no hay vuelta de tuercas, porque en un mundo cada vez más urbanizado, el tema del transporte visto como un conjunto es materia básica de desarrollo.

Eliminar el mayor parque público que se iba a levantar en Lima en más de 100 años, junto con la recuperación del río Rímac, está mal. Lima tiene el aire más contaminado de América Latina y una peligrosa deficiencia de áreas verdes.

No responder, no rendir cuentas, ignorar los reclamos de vecinos, regidores y ciudadanos, está mal. “La ciudad es nuestra” decía uno de los lemas de la marcha, y no hay mayor verdad que esa. No se puede gestionar Lima al margen del ciudadano.

Y esto no tiene nada que ver con preferencias políticas. Toca aprender de la experiencia acumulada de muchas ciudades del mundo, que nos indica qué opciones existen.

Esto, en realidad, tiene que ver con temas básicos de cómo funcionan ciudades sanas. Porque lo cierto es que muchas de las decisiones que se están tomando en Lima, o no, le quita futuro a la ciudad. Les roba futuro a los jóvenes.

La importancia de los espacios públicos, cuya integridad está siendo amenazada.

Sabemos que Lima necesita una visión. Pero esta no se ha manifestado. ¿Hacia dónde avanzamos? ¿Cuál es nuestro modelo de ciudad? Muchos venimos preguntando esto y no hay respuestas.

Si las hubiera, deberían estar ahí expuestas para todos. Ser debatidas, conversadas, mejoradas.

Una suficiente señal de alarma debería ser que el grueso de expertos y urbanistas cuestiona las medidas de la Municipalidad de Lima. Y este es un hecho que tampoco se puede ignorar.

Incluso una institución como el Colegio de Arquitectos, caracterizada por su silencio y su indiferencia a los problemas de la ciudad, recientemente alcanzó un límite.

En declaraciones estos días, el decano José Arispe, por fin llegó a decir algo y cuestionó el tema de los by-passes porque, señaló, no solucionan el problema del transporte urbano:

“Son tecnologías que se han usado mucho en los años 70s, ya no es lo más conveniente (…) Ya no es (la idea) hacer grandes infraestructuras…”, señaló.

Y todo esto en un contexto de ciudad con valores transtornados y donde no parece hacerse nada para enfrentar la informalidad.

Una informalidad incontrolada, propiciada, arropada, que carcome todo brote de seriedad, de orden, de institucionalidad. ¿Qué ejemplo estamos dando?

De verdad, ¿qué ciudad les estamos dejando?


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Vea aquí las entrevistas con dos de los más destacados arquitectos, urbanistas y académicos:
- Wiley Ludeña, de la Universidad Ricardo Palma
- Pablo Vega-Centeno, de la Universidad Católica

Fotos: JLizarzaburu.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Cantagallo: símbolo de la ciudad que perdimos todos, o que necesitamos recuperar

Zoraida Cumapa Campos sentada frente al mural con su hijo en camisa blanca, agosto 2011,
preparándose para la foto que salió publicada en la nota de El Comercio.

Hace cinco años conocí a Zoraida Cumapa, una artista shipiba de 35 años que vivía en Cantagallo y vendía su trabajo en las calles de Lima. Ella fue el personaje de uno de los perfiles que escribí en esa época, y después del incendio de estos días intenté ubicarla.

Volver aquí me llenó más de expectativas que de sorpresas. Este es un lugar que siempre había parecido lo más cercano a una pesadilla. Así lo describí en esa nota de agosto de 2011:

“Para llegar a esta comunidad de artesanos, de trabajos delicados, de cerámica mágica y tejidos complejos, hay que atravesar un infierno urbano. El paisaje de esta zona es de una brutalidad francamente desoladora. Desde el puente Huánuco, uno puede ver, de un lado, desechos humeantes sobre una margen olvidada del río…”

Una familia shipiba en Cantagallo, noviembre 2016. Foto: JLizarzaburu.
Esta semana, los destrozos causados por el incendio eran evidentes. Pero el lugar no era mucho peor de lo que siempre había sido. Las llamas les quitó lo que tenían, pero tenían muy poco.  Siempre han necesitado ayuda y recién ahora, 16 años después, les llega algo.

El lugar había crecido. Nuevas familias habían invadido el lugar. Ya no eran solo las originales 250 familias shipibas, y la sensación de destrucción ciertamente había precedido al incendio.

La zona donde hicimos la foto hace cinco años - una pared de unos 200m de largo donde varios artistas urbanos habían colaborado creando una serie de murales - había sido tomada por otras familias donde instalaron sus viviendas, algunas de las cuales sí se habían quemado.

El mural que sirvió para ilustrar la nota original de El Comercio había sido hecho con ayuda de los niños de la zona: un río Rímac grande, azul, lleno de peces y de vida. Tampoco existe. La foto de Zoraida hoy la tomamos en el mismo lugar.

Zoraida Cumapa, noviembre 2016, sentada en el mismo lugar donde se tomó la foto de 2011.
La acompaña su hijo Jorge. Foto: JLizarzaburu.
Cuando por fin logré ubicarla pude ver que el tiempo no había pasado en balde. Es verdad que vive en una casa mejor (la suya no se quemó) y que sigue vendiendo su arte ambulante.

Pero su apariencia mucho más delgada dejaba en evidencia otro tipo de deterioro: diabetes. Sus sueños de vida no han logrado materializarse pero tampoco está dispuesta a dejar ni Cantagallo ni Lima.

Este sigue siendo su paraíso. “…en Lima puedo vender mi trabajo y vivir de eso, y aquí puedo educar a mis hijos. Voy a seguir luchando”, me dijo. No cabe duda que este es su mundo, y su imagen de ciudad es su realidad cotidiana.

Ella, como muchos de sus vecinos, parecen ajenos a un debate mayor. Uno que venimos evadiendo desde hace tiempo: qué tipo de ciudad es el que queremos. Y Cantagallo representaba precisamente eso.

Una familia shipiba en Cantagallo 2011. Foto: JLizarzaburu.
Los planes para este lugar respondían, como pocos, a una visión para Lima: una ciudad con calidad de vida, con áreas verdes, espacios públicos…

Este es un proyecto que existe desde 1981 y que cada alcalde desde entonces ha intentado retomar. Incluso Castañeda en su primer periodo.

En su última versión, durante el periodo de Susana Villarán, el proyecto fue bautizado como Parque Río Verde y consistía en crear un gran malecón de 3 km de largo, desde Monserrate hasta Barrios Altos; un parque de 25 hectáreas en Cantagallo; auditorio; anfiteatro; centros de esparcimiento cultural y deportivo; y toda la ribera del río Rímac recuperada.

Este plan, que encajaba con lo que vienen haciendo las mejores ciudades alrededor del mundo, tenía un costo cercano a los 60 millones de dólares.

Parque Río Verde respondía a una visión de ciudad que se aleja del cemento y del auto, para acercarse al ciudadano, al peatón, al deportista, al que busca un espacio de felicidad en una ciudad tan ajena como Lima.

Imagen 3D del proyectado Parque Río Verde. Imagen: Google.
Una mala autoridad no solo les robó a los shipibos sus sueños para embarcarse en una vida de ciudadanos. Los sueños de una mejor ciudad nos lo robaron a todos. Esto fue sencillamente un despojo de futuro.

Cuando le pregunto a Zoraida sobre los planes de reubicación su respuesta es definitiva: “… ahora sí ya no nos movemos de acá…”. Este es su hogar, su sueño y su ciudad.

Con bypasses y viaductos enfocados en los autos privados estamos repitiendo modelos de los años 60 y 70 que otras ciudades ya comprobaron que no funcionan, que a la larga alteran y no benefician la calidad de vida del ciudadano.

En ese panorama es como si cada día Lima fuera menos vivible. Quiero pensar que estamos a tiempo de recuperar una visión para la ciudad.

Y si bien los shipibos de Cantagallo perdieron mucho con este incendio, no es menos cierto que los limeños todos perdimos una gran oportunidad. ¿Pero está perdida para siempre?

El mural de los niños en Cantagallo, 2011. Desaparecido.

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Nota: En este videoclip Zoraida habla en su lengua originaria. Traducción libre: "Soy Zoraida Campos, muchas gracias por sus donaciones, aquí se han quemado las cosas de mucha gente, se han quedado sin nada, pero cada día están llegando más ayuda, muchas gracias" 

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Qué han dicho ustedes sobre el pedido de reconocimiento oficial al Canal Surco

Representantes de los 70 usuarios de los canales Surco y Huatica durante la Asamblea
Extraordinaria, de febrero 2016, cuando dieron su apoyo unánime a la campaña.
Hoy miércoles se completó la entrega del segundo grupo de cartas de apoyo para conseguir la declaratoria de tramos del canal Surco como Patrimonio Cultural de la Nación (PCN).

Son cuatro los tramos seleccionados en un estudio preliminar hecho por Joaquín Narváez, arqueólogo con un PhD justamente en canales de irrigación prehispánicos en los valles de Lima, y se han puesto a consideración del ministerio porque creemos son los que aseguran las mayores características de originalidad.

Pero más allá de aspectos técnicos, que se verán luego con funcionarios del ministerio, lo rescatable es que este proceso ha sido y viene siendo una experiencia enriquecedora y muy motivadora.

La campaña, "Canales de Lima: 2000 años regando vida", se hizo desde el inicio con el apoyo de la Comisión de Regantes de los canales Surco y Huatica, representada por su presidente, Luis Molina Arles.

En una asamblea extraordinaria realizada el 8 de febrero de este año, los usuarios de los canales aprobaron por unanimidad el auspicio de la campaña. Los canales Surco y Huatica riegan más de 700 parques de 16 distritos de Lima, donde viven unos tres millones de personas.

Carta online al ministro de Cultura, Jorge Nieto.
También está el aporte profesional que ha venido ofreciendo nuestro Consejo Consultivo, cuyos miembros fueron mencionados en el post anterior.

Quizás lo más estimulante de esta parte del camino está en los aportes, comunicaciones y comentarios que vienen haciendo todos los interesados, y gente que recién se viene enterando de la importancia de estos canales para Lima.

Para empezar, hemos recibido más de 20 cartas de apoyo. En ese grupo está una ex ministra de Cultura (Susana Baca); una ex directora del INC (Cecilia Bákula); dos ex viceministros de Patrimonio Cultural; respetados arqueólogos y arquitectos; investigadores y académicos; miembros de la sociedad civil.

También hemos contado con el apoyo institucional de tres universidades: la Católica (PUCP), la Privada del Norte (UPN), y la Ruiz de Montoya.

La mayoría de las cartas las pueden encontrar en la página de Facebook de Lima Milenaria, donde las hemos venido publicando desde la semana pasada.

Adicionalmente, más de 500 personas ya firmaron la carta online al ministro de Cultura, Jorge Nieto. ¡Muchas gracias a los que ya lo hicieron! Los que no lo han hecho todavía, háganlo ya porque tenemos una semana más para la recogida de firmas.

Entretanto estamos a la espera de una respuesta del ministro Nieto.

Algunas de las cartas de apoyo recibidas y enviadas a la viceministra de Cultura, Ana Castillo.
Y, por supuesto, están la cantidad de comentarios que muchos de ustedes han escrito en el Facebook de Lima Milenaria.

Como Miguel Barrutia Torres: "Muy buena propuesta. En realidad, en Lima muchas calles y avenidas se construyeron sobre la base de caminos prehispánicos. El río Surco tiene otra dimensión, considerando que desde tiempos inmemoriales hasta la fecha se continúa usando".

Julia Pesce escribió: "Bien!.Que el documento fluya como el canal. Gracias a quienes emprendieron este proyecto. Seguiremos apoyando".

Fernando León Desmaison: "Felicitaciones por la iniciativa. El rió Surco fue uno de los mas importantes. junto con Huatica. y a ellos se les debe que haya existido vida en Lima. Ambos ríos fueron canalizados por los antiguos Wari. de allí su importancia histórica.¿Donde firmo?".

Un aporte de último minuto llegó de la mano de Juan Manuel Bermúdez, artista gráfico y activista cultural, de MarcaLima, quien con gran generosidad se ofreció a armar este video para conseguir más firmas. Véanlo, que está genial.

Video sobre la campaña. Míralo!
Esperamos que pronto podamos anunciar una decisión del ministerio de Cultura. Por lo pronto, esta tarde hemos recibido una respuesta señalando que ya se encuentran revisando la documentación, para establecer luego un plan de trabajo.  Así que muy bien por ese lado.

Nada más por ahora.  Solo decirles que sigan firmando! tenemos hasta el próximo miércoles.  Hagan clic aquí.

miércoles, 26 de octubre de 2016

Canal Surco: solicitud de declaratoria, adentro. Ahora les toca a ustedes...

Luis Molina, izq., Presidente de la Comisión de Regantes Surco y Huatica, con
Javier Lizarzaburu, momentos antes de entregar la solicitud ante el ministerio.
Después de 10 meses de trabajo este miércoles por la mañana presentamos la solicitud fundamentada para que tramos específicos del canal Surco, de origen prehispánico, sean declarados Patrimonio Cultural de la Nación (PCN). Y mientras las autoridades evalúan el documento, ustedes también pueden ser parte de esta campaña.

Haciendo clic aquí van a encontrar una carta virtual al ministro de Cultura, Jorge Nieto, donde explico el sentido de esta solicitud y los convoco a todos ustedes a firmarla. El proceso es muy sencillo y no toma tiempo. Es solo una manera diferente de ejercer ciudadanía y, según la página web que la alberga, hay resultados exitosos que se pueden ver en el corto plazo.

Lo único adicional que les pido, después de firmar ustedes, es que lo compartan con sus amigos, en sus redes o por email. Será bueno que el ministro vea que este interés por recuperar nuestro legado milenario no es cosa de un par de locos, sino que podemos llegar a ser un número mayor. Ojalá seamos muchos.

Copia del documento entregado en Mesa de Partes del ministerio de Cultura y carta introductoria.
SOBRE LA CAMPAÑA

La campaña se lanzó a principios de este año, fruto de una iniciativa ciudadana de la Comisión de Regantes de los canales Surco y Huatica, y el que escribe.

Un tema central que nos convocó fue el de la memoria. La memoria que cada día desaparece en una ciudad de crecimiento desordenado. Una falta de memoria que la desprende de todas las historias que la explican hoy. Una memoria que apenas existe entre ciudadanos y territorio.

Ya en su momento el arquitecto Santiago Agurto decía que el problema aquí siempre ha sido y es la falta de transmisión de conocimiento. “Hemos sido educados los limeños, escribió, desinformados, alienados, deformados culturalmente, ignorando asuntos vitales para el conocimiento de nosotros mismos”1.

Lima es una ciudad que tiene deudas pendientes con sus ciudadanos. Una de ellas es poder entregarles las narrativas y las historias que hablen de la presencia de culturas a lo largo del tiempo, que al ir transformando el territorio fueron haciendo posible la Lima del siglo XXI.

El inicio de la ruta del canal Surco en Ate.  Son 29,5km hasta desembocar en La Chira.
Foto: JLizarzaburu.
MEMORIA Y FUTURO

Pero también es un tema de sostenibilidad. Lima es una de las ciudades más vulnerables al cambio climático, un lugar donde nunca llueve, y donde la gestión del recurso agua a través de estos canales apunta a una ciudad vivible de cara al futuro.

Bajo el lema “Canales de Lima: 2000 años regando vida”, la campaña se inició en febrero de 2016, con el objetivo adicional de informar y sensibilizar a la ciudadanía y autoridades sobre el valor de esta red de canales.

Proteger patrimonio no solo como un objetivo en sí mismo, sino enmarcado en una visión de desarrollo, de ciudad y de gestión del patrimonio y el medio ambiente sostenibles.

EL PROCESO A PARTIR DE AHORA

La solicitud que dejamos en Mesa de Partes del ministerio de Cultura, junto con el presidente de la Comisión, Luis Molina, explica por qué buscamos la declaratoria. Son 158 páginas que contienen historia, desarrollo, investigaciones arqueológicas realizadas, así como informes y documentos desde el virreinato hasta el presente.

A esto le sigue todo lo relativo a la campaña misma, sus objetivos, acciones, su presencia en medios y la explicación de por qué creemos que sectores del canal Surco deberían recibir la declaratoria de PCN, basados en un entendimiento de esa herencia y los valores que le atribuimos.

El ministerio se tomará ahora un tiempo para leer y evaluar el documento. La viceministra Ana Castillo ya designó a un equipo de tres profesionales, los que junto con la Directora del área de Catastro y Saneamiento Físico y Legal, Nohemí Ortiz, irán trabajando la propuesta con nosotros hasta alcanzar un punto ideal. Apóyanos ahora.

La campaña "Canales de Lima: 2000 años regando vida" ha recibido la atención de varios medios,
y el apoyo de varias personalidades, como en esta nota.
IMPACTOS INMEDIATOS

Finalmente, un área importante de este documento se dedica a explorar los posibles impactos de una declaratoria, y se presentan dos consecuencias inmediatas que ya obtuvo la campaña: uno fue el cambio de política al interior de la gestión de la misma Comisión de Regantes, y el otro, el lanzamiento de un proyecto piloto de gestión en el distrito de San Borja.

La Comisión, que hasta el inicio de la campaña estaba abocada a techar y encofrar todos los 29,5 km del canal Surco, ahora está dedicada más bien a buscar su puesta en valor y recuperación como espacio público.

La municipalidad de San Borja, la primera que se unió 100% a la campaña, está lanzando un programa piloto que involucra el trabajo que ya venían haciendo ellos en temas de ciudad sostenible, biohuertos urbanos y creación de espacio público, para añadirle capas de valor histórico y cultural. 

Esto significa, en concreto, que sus planes son reabrir tramos del canal Surco que habían sido techados para ofrecérselos a los ciudadanos, como testimonio vivo de una herencia rica y ancestral.
Logo desarrollado para la campaña.
SIGUIENTES PASOS

Finalmente, un agradecimiento a los miembros del Consejo Consultivo, que nos han venido apoyando a lo largo de estos meses:

- José Canziani, Arquitecto, experto arquitectura prehispánica, PUCP
- Luis Jaime Castillo, Arqueólogo, ex viceministro de Cultura
- Patricia Ciriani, Historiadora del arte y gestora cultural
- Álvaro Higueras, Arqueólogo
- Elmer Linares, Agrónomo, Comisión de Regantes
- Joaquín Narváez, Arqueólogo, PhD en canales de Lima
- Denise Pozzi-Escot, Arqueóloga, directora del Santuario de Pachacamac

Dos instituciones académicas que nos han venido apoyando son la Universidad Católica (PUCP), y la Ruiz de Montoya.

Y en los últimos días hemos venido recibiendo importantes cartas de apoyo, las que iremos compartiendo desde la página de Facebook de Lima Milenaria. ¡Muchas gracias a todos!

El camino, en realidad, recién empieza. Así que empecemos todos por firmar aquí.

Durante la campaña se han realizado más de 30 presentaciones en toda la ciudad. Aquí, tras la reunión
en la Universidad Ruiz de Montoya, en Pueblo Libre.

1/: 1984 Santiago Agurto Calvo, "Lima Prehispánica". MML

miércoles, 19 de octubre de 2016

Huacas de colores en las aulas limeñas

Uno de los eventos de 'Huacas, Burbujas y Rock n Roll'. Foto: S.Forns.
El modo cómo se ha ido vinculando con las huacas es muy similar a lo que nos ha pasado a muchos: de no saber exactamente qué eran esos cerros abandonados, poco a poco empezaron a recuperar sentido.

Con el tiempo, esas huacas reconocidas poblaron su imaginación y nació el primer proyecto: Huacas, Burbujas y RocknRoll.

Esta vez, Santiago Forns, psicólogo y profesor de creatividad, da un nuevo paso: entrar a las aulas de los colegios.

Por increíble que parezca, en Lima son contadas las instituciones escolares que le dan espacio al conocimiento prehispánico, nada menos que 4.500 años de arte e innovación acumulados, y completamente ignorados. 

Y cambiar ese paisaje es ahora su objetivo central. Esta semana, Santiago, de Kilka.pe, escribe él mismo sobre su Proyecto Huacas.

Santiago Forns, psicólogo y profesor de creatividad. Kilka.
"Vivir en automático en esta ciudad está generando una experiencia vital cada vez menos compartida, cada vez más excluyente y enrejada, muchas veces, en nombre de la seguridad y la tranquilidad.

Desde hace unos pocos años en Kilka comprendimos que las huacas eran espacios estratégicos para desarrollo de nuestra ciudad moderna y que ese entendimiento no iba a ser precisamente “al toque”. 

El Proyecto Huacas surge en un primer momento como una gira de un espectáculo en los centros arqueológicos de la ciudad. Nos juntamos con Rafo Ráez, que compuso la música y Dirck Pajares, el maestro de las burbujas.

Teníamos las ganas de hacer algo con nuestra historia no contada. Vimos espacios cercanos en las huacas, le prestamos atención a la puesta en valor de varios de ellos, sentimos que empezaban a hacerse visibles pero desprovistos de vida.

Así logramos preparar y estrenar en marzo del 2013 Huacas, burbujas y rock n´roll.

Uno de los talleres introductorios a su nuevo proyecto. Foto: S.Forns.
Fue un espectáculo que presentamos en 19 distritos de Lima Metropolitana, en 23 huacas, en algunas en 2 oportunidades, y que llegó a unos 10 mil asistentes en total.

La obra la escribimos entre varios y trataba de unos peregrinos que rinden culto a la huaca. Mi inexperiencia como productor me hizo tocar todo tipo de puertas, a ser inocente y creativo al mismo tiempo.

Nos obligamos a que la obra sea gratuita para el público, a conseguir permisos, recursos y llevar gente a los espectáculos y logramos tener buenos resultados desde el principio.

Juntamos a los vecinos, municipios, al ministerio y la empresa privada y en el 2015, con Sandra Salcedo, aplicamos y recibimos el Fondo Internacional de la Promoción de la Cultura de UNESCO, lo que nos permitió continuar con la gira todo el año.

Para hacer más atractivo el espectáculo, invitamos a artistas distintos cada fecha, así se presentaron con nosotros la cantante Susana Baca, la arpista Laurita Pacheco, el cuentacuentos Francois Vallaeys, entre otros.

En adelante, el espectáculo se convirtió en el Proyecto Huacas, que además de considerar las artes escénicas como elementos clave para la “activación” de las huacas como espacios públicos, asume un rol en la esfera educativa y en la adecuación de los centros arqueológicos de nuestra ciudad.

Así, firmamos un convenio entre la Dirección Regional de Educación de Lima, el Ministerio de Cultura y Kilka este 2016 con el objetivo de formar a docentes en la integración de contenidos vinculados a la huaca de su barrio en sus proyectos educativos.

Para nosotros se trata de que desde los centros estatales y particulares de primaria y secundaria se tome el espacio físico del sitio arqueológico más cercano al centro educativo.

El profesor hace notar a sus alumnos los materiales empleados, el uso que tuvo el lugar, los ambientes que lo conformaban, ¿quiénes vivieron ahí?, ¿qué guardaban?, ¿qué comían?:

...un sitio real e imaginario donde los estudiantes pongan en juego capacidades y competencias relativas al entendimiento histórico y al cuidado del medio ambiente principalmente, para luego apuntar a integrar todos los cursos con múltiples actividades como geometría (medirla, relacionarla con otros espacios arquitectónicos) o comunicación (tomar fotos, hacer una exposición) etc.

En estos días andamos en la supervisión de los profesores que capacitamos y organizando un evento en el Complejo Arqueológico de Mangomarca, conjuntamente con la Municipalidad de San Juan de Lurigancho y varios colegios de la zona, impulsando los talentos de los jóvenes locales, con el espectáculo El Circo de la Huaca.

Decenas de maestros de escuela han venido asistiendo a sus talleres. Foto: S.Forns.
También es cierto que hay que hacer atractiva a la huaca. Por ello venimos conversando con dos universidades para que sus alumnos piensen en elementos diversos que sumen a la narrativa y adecuación de estos espacios a la ciudad.

Resulta contraproducente para los arqueólogos especializados el verde cerca del monumento. Hay que ponernos creativos para hacer estructuras removibles, espacios verdes en las zonas de amortiguamiento, colindantes con la huaca.

Un ejemplo a resaltar es el desarrollo y transformación de Huantinamarca, que fue el resultado de un proceso de negociación, diálogo, compromiso y colaboración entre arqueólogos profesionales, el Estado, los gobiernos locales y una compañía inmobiliaria.

El conocimiento de nuestras huacas contribuye a la identidad limeña moderna: se programarán en el futuro eventos diversos, veremos restauradas muchas pirámides escalonadas truncas, paredes de colores como lucían en el pasado, adobitos y tapiales Lima e Ichma, inscripciones y ceramios inspiradores, y haremos consciente alimentos antiguos que seguimos comiendo y caminos y canales que siguen funcionando en varios distritos de la ciudad.


miércoles, 12 de octubre de 2016

Un gran museo nacional: más que un edificio una gran misión. ¿Cómo lo haremos?

Un gran museo que sirva para llevar la información a todas partes del territorio. Imagen: Google.

En las últimas semanas ha habido mucha discusión sobre dónde, o si, levantar un gran museo nacional. Y de hacerse, ¿será este un museo solo para los limeños, o para todos los peruanos?

Si es, efectivamente, para todos. ¿Cómo lo hacemos? Porque la realidad es todavía más desértica que la discutida ubicación del futuro edificio.

Ningún museo del país produce contenidos educativos en formatos atractivos, modernos, enmarcados en una propuesta digital. Y eso es preocupante en los tiempos que vivimos.

Lo que sigue tiene como punto de partida la presentación que hice este lunes 10 en el II Congreso Internacional de Museos y Museología que se realiza en Lima, en la sede el ministerio de Cultura.

En mayo publiqué una nota similar pero resulta relevante volver al tema ahora, cuando está en discusión, e incluyo datos de una serie de entrevistas con expertos y directores de museos, dentro y fuera del país.

Los grandes museos internacionales llevan dos décadas reinventándose, en buena parte
con propuestas de comunicación e interpretación. Imagen: museo+autor.
La experiencia de los otros – qué ha venido pasando

En los últimos 20 años, y por una serie de razones muy específicas, los principales museos alrededor del mundo se vieron obligados a transformarse para sobrevivir.

Buena parte de esos cambios se basaron en tres pilares:

  • nuevos públicos
  • propuesta digital
  • producción de contenidos

Parte de su batalla tiene que ver con competir con otros museos, adaptarse a un mundo más digitalizado, y atraer más gente que gaste dinero y los haga sostenibles.

Para eso muchos de estos grandes museos, particularmente de Estados Unidos e Europa, invirtieron en propuestas orientadas a crear nuevas experiencias y establecer nuevos vínculos con sus públicos (lealtad, participación, juego, sorpresa, respeto, agradecimiento…).

Los museos de América Latina, con raras excepciones, continúan con una visión tradicional, enfocada en informar, ofreciendo datos pasivos en un mundo que se ha vuelto interactivo.

A pesar de sus tesoros, Perú está al margen de circuitos internacionales de cultura y museos.
Imagen: Google+autor.
Situación en el Perú

Ser un territorio donde se desarrollaron cerca de 30 culturas a lo largo de los últimos 5.000 años, pone al Perú en una situación única.

En términos museísticos tiene todas las credenciales para ser un protagonista global. Pero no lo es. 

No se trata solo de un gran legado sino de un país con problemas de acceso a la educación, acceso a la información, y con una larga tradición de exclusión social y territorial.

Además, no existe un gran museo que de cuente de toda esa evolución.

Tampoco existen mecanismos para llevar esa memoria y esa cultura a todo el territorio.

Flujo de visitas 

Algo que no se puede obviar en este contexto es que los grandes museos son un gran negocio: 9 millones visitan el Louvre cada año.

Según un informe de El País Semanal de hace unos días, esta cultura global mueve unos 55 mil millones de dólares al año.

El museo más visitado de América Latina, el Centro Cultural del Banco do Brasil, en Sao Paulo, recibe dos millones de visitas anuales.

Perú, con todas las credenciales que tiene, está al margen de cualquier circuito global.

El museo de arqueología más popular (Tumbas Reales de Sipán, en el norte del país) recibe el 7% de lo que recibe el más popular de Latinoamérica: unas 155 mil personas al año.

¿Podemos pensar que el potencial para crecer es grande si existiera uno o varios grandes museos nacionales, con estrategias de comunicación, marketing y propuestas digitales?

Punto de quiebre 

Lo que quiero decir es simple: nadie duda que Perú tiene grandes colecciones de arqueología para convertirlo en un protagonista global.

Lo que no tiene es lo que puede hacer irrelevante a un gran museo: estrategias para atraer más públicos; producción de contenidos virtuales; planes de marketing para su sostenibilidad.

El museo de arqueología más visitado del Perú recibe una fracción de las visitas
que recibe el museo del Banco de Sao Paulo. Fuente: Ministerio de Cultura.
Entrevistas

Una de las coincidencias de los 18 directores de museos y expertos peruanos con los que conversé, o respondieron por escrito, es que en el país hay una “tremenda falta de profesionalización” del sector.

En cuanto a las comunicaciones, los museos de Perú no tienen estructuras profesionales de comunicación.

La mayoría de las personas consultadas señaló que las comunicaciones deberían ser algo central en la gestión de museos, pero todos reconocieron que se le da poca importancia.

La realidad es que la comunicación suele estar en la categoría de “lo vemos después”.

En aquellos casos donde hay alguna idea, esta sigue limitada a una página web, información pasiva o una nota de prensa.

Fueron 18 expertos y directores de museos en el Perú que respondieron a una serie de preguntas. Imagen: autor.
Públicos y educación 

Cuando se presta atención a sus públicos, que también son raras excepciones, estos suelen ser fundamentalmente los que visitan el espacio físico. No los virtuales.

Y cuando se habla de educación varios tienen importantes programas. En algunos casos son programas educativos que no tienen que ver con sus colecciones. Son los que de noche se convierten en un colegio o instituto superior.

Y hay los que sí buscan hacer programas interpretativos, vinculados con las comunidades vecinas.

En ningún caso se trabaja para/con públicos virtuales, con los peruanos fuera del ámbito físico.

Producción de contenidos

De otro lado, existe unanimidad en la necesidad de invertir en producir contenidos para sensibilizar sobre patrimonio. Pero esto tampoco se está haciendo.

En este momento, no hay institución alguna que se encargue de producir contenidos online.

A lo que llegan algunos es a compartir sus catálogos en línea. Se informa pero no se comunica el patrimonio.

Es de asumir que si fueran museos más grandes y tuvieran más presupuestos, implementarían las estrategias de comunicación que dicen apoyar.

Dos importantes ejemplos de lo que ya se está haciendo en el continente son el Museo de Arte Precolombino de Santiago, en Chile, y el Latino Center del Smithsonian, en Estados Unidos.

Los entrevistados coinciden en este tema pero nadie lo está haciendo. Imagen: autor.
Propuesta de comunicaciones 

El papel de las comunicaciones que propongo va más allá de esa mirada tradicional.

Involucra aspectos que tienen que ver con: cómo atraer más públicos, cómo incorporar a los públicos virtuales; cómo educar con materiales online; cómo usar la tecnología de medios para mejorar la propuesta de los museos y, sin lugar a dudas, cómo aumentar sus ingresos.

Por eso más relevante que la ubicación de un museo, es definir qué hará ese museo una vez esté instalado físicamente.

En ese sentido, la singularidad cultural y territorial del Perú se puede articular sobre tres ejes de acción:

  • públicos
  • tecnología
  • comunicar el patrimonio 

Asumir la responsabilidad de llevar los contenidos a todos los peruanos, dentro y fuera del país, es una inversión, sin lugar a dudas.

Y es que hay una misión que es irrenunciable a un museo de esta categoría: educar. Y educar en múltiples plataformas, con formatos atractivos, con narrativas inclusivas, que sean participativos, cambiantes, estimulantes…

Un gran museo nacional puede llegar a cumplir con estos objetivos. Imagen: Google+autor.
Reto para el Perú 

Lo resumiría en unas líneas:

  • Tener un museo, físico y virtual, que nos ayude a tomar conciencia, como dijo el presidente Kuczynski en su discurso inaugural, de que somos un país milenario y cuna de civilización.
  • Un museo que llegue a todos los peruanos, dentro y fuera del territorio. 
  • Que sea productor de contenidos, estimulantes y atractivos. 
  • Que sea autosostenible (merchandising, servicios y publicaciones). 

Porque una realidad es inescapable: los consumos culturales y de ocio cada día están más regidos por la tecnología y las comunicaciones. Y las estrategias se necesitan hoy.



jueves, 6 de octubre de 2016

Por qué defiendo el MUNA

Detalle de una tela Paracas. Imagen: Google.
Este miércoles 5 el ministerio de Cultura organizó el primero de dos conversatorios sobre el futuro del Museo Nacional de Arqueología, MUNA. Para eso invitó a quienes estamos a favor y en contra, y reunió a unas 50 personas en la sala Chancay de su sede principal. Lo que sigue es mi posición personal, tal y como la leí durante el evento. Es de esperar que el ministerio haga públicas todas las presentaciones.

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"Buenas noches. Voy a leer el texto que he preparado, como periodista y comunicador, y cumplir con los 10 minutos que tengo. Y lo primero que me gustaría decir es que es un privilegio haber sido considerado para este conversatorio. Muchas gracias por la invitación.

Como lo he comentado con varias personas, me parece bien que se haga este esfuerzo y que todos compartamos nuestros puntos de vista. Me parece menos bien que se haga a puertas cerradas, porque es un tipo de práctica de gestiones anteriores que siempre he cuestionado y que, como podemos ver, nos ha traído a este punto.

Un punto, y un momento en nuestra historia, que en lugar de concentrar nuestros mejores esfuerzos alrededor de un proyecto que nos interesa a muchos, ha generado una dinámica contraria.

En lo personal, veo que aquí se han mezclado muchas cosas que solo han enturbiado lo que debió ser un sano y legítimo debate: desde un principio hubo y hay preocupaciones muy válidas que debieron resolverse con claridad y no se hizo.

Ese silencio terminó por alimentar más dudas, temores, prejuicios, que solo han añadido capas de oscuridad.

Pero entonces, para entrar de lleno a la conversación ¿DEFIENDO EL MUNA? Por supuesto que sí. 

¿DEFIENDO SU UBICACIÓN EN PACHACAMAC? No necesariamente, porque también tengo preocupaciones respecto a su acceso.

Sin embargo, es necesario tener en cuenta que aún en las presentes condiciones, sin transporte público, Pachacamac ya es el museo y sitio más visitado de Lima, con 150 mil personas al año, lo que lo hace también el tercer museo arqueológico más visitado del Perú.

Proyección del nuevo edificio en Pachacamac.
De otro lado, en estas semanas que he venido cubriendo el tema, he podido tomar contacto con muchas de las dudas y cuestionamientos que se han venido planteando.

La lista es enorme e incluye, por ejemplo, dudas respecto a temas de INTANGIBILIDAD / a las MOMIAS / la DESTRUCCIÓN DE PATRIMONIO / la NAPA FREÁTICA / el TSUNAMI / la HUMEDAD / la SALINIDAD / la IMPROVISACIÓN / que no hay PLAN MUSEOLÓGICO / QUE SEA SOLO UN MUSEO ARQUEOLÓGICO / QUÉ PASA CON LOS OTROS MUSEOS / VA A COMPETIR CON LOS TEMPLOS / ES UN EDIFICIO Y NO MUSEO / CUESTA UNA MILLONADA / son una banda de INCOMPETENTES / se hizo AL CABALLAZO / va en CONTRA de LA MEMORIA DE TELLO, etc etc

Y hasta ahora, todas las respuestas que he obtenido de los expertos, en lo personal, me han parecido satisfactorias. Solo para precisar: son tres hectáreas en un terreno de 452. Aquí no se está destruyendo patrimonio, y la esquina que se ha escogido fue una cantera hace 50 años.

Es claro que a pesar de todo el proyecto tiene puntos débiles pero me parece que se pueden corregir, como el del acceso por transporte público.

¿ESTO LO HACE UN PROYECTO PERFECTO? No.
¿SE GESTIONÓ DE LA MEJOR MANERA? Seguro que no.
PERO POR TODO ESO ¿PIDO QUE TRAIGAN ABAJO EL PROYECTO? Por supuesto que no.

Soy de los que quiere llegar al Bicentenario con un gran museo nacional de arqueología que dé cuenta para hoy, para todos, y para el futuro, de la singularidad de las civilizaciones y de la creación de conocimiento que hicieron DE este territorio único. Para mí esa es la única lealtad posible.

Si hubiera otra ubicación y que, más que un pretexto para tirarse abajo el proyecto, garantice estar a tiempo antes de 2021, seguramente lo apoyaría también. Pero no existe un proyecto serio.

Algo que aprendí de la investigación del arqueólogo Henry Tantaleán sobre los 200 años de intentos frustrados para tener un museo nacional, cuyo resumen publiqué aquí, y sin pretender en lo absoluto ser un conocedor de la obra de J.C. Tello, lo que me quedó claro a juzgar por sus acciones fue que su mayor compromiso y su única lealtad siempre estuvo con nuestra herencia arqueológica.

Ahí están los esfuerzos que hizo primero en el Palacio de la Exposición; luego en el Museo de Arqueología de la Av. Alfonso Ugarte, para recalar finalmente en Pueblo Libre, donde murió en 1947 poco después de haber puesto la primera piedra para un museo de arqueología.

Es más, lo que esa investigación también dejó en claro es que cuando el arqueólogo Luis Guillermo Lumbreras asume la dirección de ese museo en los años 70 él mismo aclara el panorama: las piezas están ahí de manera temporal, porque se merecen un mejor y mayor espacio.

Nadie parece estar muy preocupado con los depósitos donde siguen deteriorándose, destruyendo y desapareciendo las piezas de ese rico legado.

Por eso, como peruano, mi lealtad no está con una ubicación ni con un edificio específico. Mi lealtad, del mismo modo que Tello lo demostró, está con esa herencia milenaria y con encontrar el mejor espacio posible para compartirla. Si en este momento eso es Pachacamac, en buena hora.

Y quiero terminar mi participación con un aporte adicional, porque por estar peleándonos por un edificio estamos perdiendo de vista la esencia del museo, y creo que ahí también hay algo que exigir.

Para mí un gran museo nacional lo tiene que ser para todos los peruanos: ya sea que estén en Yurimaguas, Tumbes, Tacna o New Jersey. Ellos tienen tanto derecho como los que vivimos en Lima a beneficiarse de ese gran esfuerzo.

Además en el Perú en este momento nadie produce contenidos sobre nuestra historia, en atractivos formatos, que lleguen a todos los peruanos dentro y fuera del país. En ese sentido, mi pedido es que se haga donde se haga el MUNA, que se comprometa con la producción de contenidos que lleguen a todos. La tecnología por suerte lo permite.

(Esto es un avance a la ponencia que voy a presentar el próximo lunes 10 en el Congreso Internacional de Museos).

Y solo para cerrar: No quiero que mi generación pase a la historia como otra generación más que se trajo abajo este proyecto de museo, por las razones que sean.

Deseo que se haga realidad y que reúna nuestros esfuerzos para hacer de él el mejor museo posible".


Un próximo museo debería asumir su compromiso con todo el territorio, como
productor de contenidos compartidos por un museo virtual.  Imagen: Google.